Anónimo

Los sucesos acontecidos en San Agustín, cuyo protagonista principal fue el regidor de desarrollo social del ayumtamiento huatulqueño, Víctor Mendoza, pone en tela de juicio a las autoridades involucradas. Mucho se ha especulado y comentarios se escuchan, cada cual a su manera; primero la información oficial da los hechos de la siguiente manera: fueron dos los detenidos y puestos a disposición de la Sindicatura Municipal en donde el culpable quedó libre y el inocente culpable, el ex agente municipal de Bajos de Coyula en la anterior administración que encabezó Lorenzo Lavariega Arista, fue quien en completo estado etílico vació el cargador de una pistola escuadra calibre 38 súper, de su propiedad, en plena fiesta patronal y en donde convivían decenas de familias sanamente.

El chivo expiatorio fue un joven a quien el funcionario le encaramó el arma al momento del arribo de los elementos de la Policía Municipal, quienes detuvieron al regidor y al muchacho con pistola en mano, y que fue trasladado a las oficinas de la Procuraduría General de la República en la Agencia Municipal de Santa Cruz y puesto a disposición del Ministerio Público de la Federación por portación de arma de fuego de uso exclusivo de las fuerzas armadas.

Víctor Mendoza, personaje con negro historial de violencia y la cual mostró en una de sus múltiples hazañas en Llano Ciruelo, en aquella tan comentada carrera de caballos, ahí violentamente impidió ser detenido por elementos de la Policía Municipal y con voz amenazante y en claro reto gritó: "si hubiéramos traído los fierros otro casa sería"

En sus tiempos como auxiliar de la autoridad municipal era su costumbre embriagarse, montarse en su caballo y andar echando bala por toda la comunidad. Ahora como parte del cabildo mostró, desde un inicio, su prepotencia, irresponsabilidad y sobre todo enseñó las uñas, dándole la espalda a su benefactor y por el cual se incrustó en el cabildo. 

“Nadando de a muertito”, este sujeto cobra un enorme sueldo sin merecerlo. Un año ocho meses y no ha realizado acción alguna en beneficio de la comunidad.

De no deslindar responsabilidad alguna en contra de este nefasto individuo por parte del Presidente Municipal, se sentará el presidente de impunidad, si bien el licenciado Darío Pacheco Venegas lleva como estandarte de su gobierno la "tolerancia", en este caso no amerita usarse, ya son demasiados los desplantes de este personaje que no amerita que se le permita continuar saliéndose con la suya, perjudicando a terceros para beneficio personal.

Son muchos los regidores, funcionarios y segundones que han fallado, hecho a un lado la confianza y responsabilidad depositada en su persona por el munícipe y a un año ocho meses siguen sin dar resultados positivos y se han quedado rezagados del ritmo de trabajo del edil.

Es tiempo de ajustar los cinturones para el despegue en el inicio del final cada vez más cercano ante los tiempos adelantados. Al buen entendedor pocas palabras, el enemigo está en casa. Si bien el presidente municipal pone empeño en el logro de mejoras para la calidad de vida de sus gobernados, falta políticas públicas, fortalecer la planta de trabajadores reduciendo la nómina y eliminando la plaga de vividores y aplicar la ley sin distingos y conforme a derecho. AQUÍ HUATULCO.